Escuela Internacional del Gesto
2019. Madrid
En este monólogo de 1888 una mujer le habla a otra presente en escena, y es a través de esta comunicación, tan aparentemente unidireccional, que se van rebelando hechos, sucesos, heridas, sentimientos que dicha mujer ni siquiera era consciente que habitaban su interior, ante un público que, en un momento dado, comienza a saber o intuir más que la propia protagonista. El arte de decir, sin decir. El subtexto como eterno protagonista.


